sábado, 22 de diciembre de 2007


sed uariis portenta deum terroribus obstant.
laurus erat tecti medio in penetralibus altis
sacra comam multos
que metu seruata per annos, 60
quam pater inuentam, primas cum conderet arces,
ipse ferebatur Phoebo sacrasse Latinus,
Laurentisque ab ea nomen posuisse colonis.

huius apes summum densae (mirabile dictu)
stridore ingenti liquidum trans aethera uectae 65
obsedere apicem, et pedibus per mutua nexis
examen subitum ramo frondente pependit.

pero los dioses lo impiden con variados portentos terroríficos.
Había un laurel sagrado enmedio y en lo más profundo de la casa
que conservaba su copa sagrada durante muchos años infundiendo temor,
que, según se decía, descubrió el padre Latino al fundar las primeras ciudadelas, había consagrado a Febo,
y por él había puesto a los colonos el nombre de Laurento.

El caso es que una nube de abejas (algo sorprendente)
haciendo un ruido tremendo volando por el aire ocupó
la licuosa copa, y uniendo sus patas a pares se colgó un repentino
enjambre en sus frondosas ramas.